Historia de la Arquitectura - Arq. Cisterciense

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Arquitectura. Arte o ciencia de proyectar y construir edificios perdurables. Sigue determinadas reglas, con objeto de crear obras adecuadas a su propósito, agradables a la vista y capaces de provocar un placer estético....

 

Arquitectura Cisterciense


Se denomina arte cisterciense al desarrollado por los monjes cistercienses en la construcción de sus abadías a partir del siglo XII, momento de la expansión inicial de esta orden religiosa.

Sus construcciones prescinden de los adornos, en consonancia con los preceptos de su orden de ascetismo riguroso y pobreza, consiguiendo unos espacios conceptuales, limpios y originales. Su estilo se inscribe en el final del románico, con elementos del gótico inicial, lo que se ha llamado "estilo de transición".

La Orden, siguiendo la Regla de San Benito, observa el aislamiento y la clausura, por lo que este arte se desarrolla en construcciones interiores para el uso de los monjes: iglesia, claustro, refectorio o sala capitular. Estas dependencias se encuentran dispuestas generalmente de la misma manera.

La expansión de la Orden fue dirigida por el Capítulo General, integrado por todos los abades, aplicando un programa preconcebido en la construcción de los nuevos monasterios. El resultado fue una gran uniformidad en las abadías de toda Europa.

Su figura decisiva fue Bernardo de Claraval. Planificó y dirigió el diseño inicial (Claraval II, a partir de 1135), influyó en el programa de la orden y participó activamente en la construcción de nuevas abadías. A su muerte en 1153, la Orden había fundado 343.

En España hay notables construcciones cistercienses, que permanecen muy bien conservadas.


Historia de la orden y de su arquitectura

Antecedentes

En el medievo, el monacato en Occidente fue evolucionando y perfeccionando su organización. Los hechos más significativos fueron:

  • En el 529, San Benito de Nursia fundó el monasterio de Montecasino, origen de la orden de los benedictinos.
  • Posteriormente, en el año 540, San Benito de Nursia escribió una Regla para sus monjes, la Regula monasteriorum (Regla de los monasterios), que ordena la jornada del monje de forma estricta y debiendo obediencia al abad. Ésta fue observada por la mayoría de los monasterios en la Edad Media.
  • Durante el 816, Benito de Aniane promovió una reforma monacal apoyada por Luis el Piadoso, hijo de Carlomagno, que supuso la unificación bajo la regla de Benito de Nursia de todos los monasterios del Imperio Carolingio.
  • A lo largo del 909, Guillermo III, duque de Aquitania, donó tierras para la fundación de la orden benedictina de Cluny, bajo la dependencia del Papa, para evitar las injerencias de los señores feudales. Primó la celebración grandiosa de la liturgia que se correspondía con iglesias de gran esplendor. Llegó a tener 2000 prioratos autónomos sometidos a la obediencia y al gobierno común del abad de Cluny, que era elegido libremente por los monjes.
  • El año 1098, Roberto de Molesmes fundó la orden benedictina del Císter. Se llegaron a fundar 754 abadías, cada una con un abad independiente.
 
San Gall y Claraval II

Arquitectónicamente, la herencia que recibieron los cistercienses, y que adaptaron a su ideario, se resume a continuación:

  • En la Edad Media, la arquitectura de iglesias y monasterios buscaba transmitir la preponderancia de la vida eterna prometida en el cristianismo, por lo que fue una referencia constante la descripción de la Jerusalén celestial, del Apocalipsis del Apóstol San Juan:
...y me mostró la Ciudad Santa de Jerusalén, que bajaba del cielo, de junto a Dios...Su resplandor era como el de una piedra muy preciosa, como jaspe cristalino...Tenía una muralla grande y alta con doce puertas...la ciudad es un cuadrado: su largura es igual a su anchura.... Su largura, anchura y altura son iguales...el material de esta muralla es jaspe y la ciudad es de oro puro semejante al vidrio puro…
  • Esta fuerte simbología se reflejó en los monasterios en la búsqueda de una ciudad de Dios ideal, basada en la organización por cuadrados de las distintas zonas. En el monacato carolingio se tradujo en el plano del monasterio de San Gall, que sirvió de modelo para la construcción de monasterios en todo el Imperio Sacro Romano y cuyo plano es el más antiguo que se conserva sobre arquitectura monacal (siglo IX). El monasterio se ordenó a partir de la clausura, que en lo sucesivo pasó a convertirse en el centro de todos los monasterios. Cluny también se basó en la distribución de San Gall. El Císter también aceptó lo fundamental de esta distribución. Comparando los planos de Claraval II, primer gran monasterio cisterciense, y de San Gall, se comprueba en ambos casos lo siguiente: las iglesias están orientadas este-oeste; los claustros están adosados a la iglesia; el ala este del claustro se destina a dependencias de los monjes; el ala sur del claustro a comedor y cocina; el ala oeste a almacenes.
 
Payerne (1050) y Vézelay (1138)
  • La arquitectura cisterciense surgió en la época final del románico en la zona de influencia del Condado de Borgoña y de Cluny. Sus constructores recogieron las novedades del siglo anterior, lleno de innovaciones arquitectónicas: la piedra en aparejo y las bóvedas de piedra que habían sustituido a las de madera que se incendiaban con facilidad. En varias iglesias románicas de la zona se aprecian las formas constructivas que luego emplearon los cistercienses:
    • La iglesia del monasterio de Payerne, terminada de construir en 1050, reunía todas las novedades acumuladas de los cluniacenses y se ha conservado hasta la actualidad sin modificaciones. Se observan los arcos fajones de la bóveda de cañón que continúan en el alzado hasta el suelo. El ábside tiene dos filas de ventanas que dan mucha luz a la nave central.
    • Ancy-le-Duc era un priorato que se terminó a principios del siglo XII. Su planta era similar a Cluny II: tres naves, un transepto y cinco ábsides. Su alzado tiene pilares cruciformes con pilastrasarcos formeros del muro de la nave central (modelo usado posteriormente por los cistercienses). La bóveda de la nave central, igual que las laterales, se cubrió con bóvedas de arista, pudiendo, gracias a ello, iluminar la nave central con grandes ventanales. La iglesia de Vézelay se construyó de la misma forma que Ancy-le-Duc y en el dibujo se pueden apreciar estos detalles.
      circulares embebidas en los cuatro lados, unas continúan hasta la bóveda y las otras desarrollan los

Los orígenes de la orden

Los orígenes de la orden los relató san Esteban Harding, tercer abad de la orden, en el Exordio Parvo:

  • El año 1073, Roberto de Molesmes, monje benedictino, fundó una nueva abadía en Molesmes buscando un ascetismo riguroso. Molesmes perdió el rigor inicial y se convirtió en una rica abadía con 35 prioratos que le debían obediencia.
  • En 1098, Roberto y varios monjes salen de Molesmes, descontentos con la falta de observancia de la Regla de San Benito, para fundar un nuevo monasterio en Císter donde cumplir más estrictamente la regla, naciendo la Orden del Císter.
  • Rechazaron los diezmos, el sistema tradicional del mantenimiento de los monacatos feudales.
  • Estaba prohibido relacionarse con mujeres: Por ninguna causa...se nos permite a nosotros o a nuestros conversos convivir con mujer... ni para conversar, criar...ni... para lavar la ropa... No se permita a las mujeres alojarse dentro del recinto de las granjas, ni franquear la puerta del monasterio. (en el Exordio de Císter y Resumen de la Carta de Caridad)
  • Sobre la forma de administrarse y sobre nuevas fundaciones, se relata en el Exordio Parvo:... deberían admitir... conversos laicos que... serían tratados... como ellos, excepto el monacato; también jornaleros, pues sin su ayuda no veían posible... el cumplimiento exacto... de los preceptos de la Regla. Al mismo fin creyeron deber hacerse con tierras... también pensaron en adquirir presas y canales para montar molinos harineros que les facilitasen los gastos de casa y la pesca; e incluyeron la cría de rebaños y otros animales útiles a sus exigencias... y como habían establecido explotaciones agrícolas en diversos lugares, decidieron que fuesen los conversos quienes se ocuparan de ellas, y no los monjes, porque, según la Regla, éstos deben permanecer en sus claustros... Además... san Benito construyó sus monasterios... en parajes apartados... prometieron ellos hacer lo mismo; y como él enviaba a doce monjes, además del abad, a los monasterios que fundaba, ellos decidieron imitar su ejemplo.

Las 4 primeras abadías filiales que se fundaron y que tuvieron mucha importancia en el desarrollo posterior de la orden fueron: La Ferté en 1113, Pontigny en 1114, Morimond y Claraval en 1115. La forma de expansionarse por filiación entre abadías se estableció en la Carta de caridad y unanimidad, escrita por Esteban Harding en 1119 y aprobada en el primer Capítulo General de la orden. Así, la abadía fundadora recibe el nombre de "madre" y su abad de "padre"; por su parte, la nueva abadía se llama "hija" y su abad recibe el nombre de "hijo". El abad padre tutela al abad hijo mediante una relación paterno-filial.

En estos primeros tiempos, las construcciones eran sencillas, de madera y de adobe, no de piedra.


La estética del Císter

Iglesia de la Fontenay
Iglesia de la Fontenay
Artículo principal: La estética del Císter

La estética del Císter procuró desde los orígenes de la orden la búsqueda de una pobreza absoluta, o lo que es lo mismo, que no existiese ninguna forma de riqueza. Esto supone la antítesis de la orden de Cluny, cuyas construcciones eran grandiosas.

En 1124, Bernardo escribió Apología a Guillermo, una fuerte crítica a lo que él consideraba los excesos de la orden de Cluny. En este escrito, Bernardo reprendió duramente la escultura, la pintura, los adornos y las dimensiones excesivas de las iglesias de los cluniacenses. Partiendo del espíritu cisterciense de pobreza y ascetismo riguroso, llegó a la conclusión de que los monjes, que habían renunciado a las bondades del mundo, no precisaban de nada de esto para reflexionar en la ley de Dios.

Los argumentos que empleó en su Apología son los siguientes:

  • Sobre las pinturas y los adornos, los rechazó en los monasterios y los justificó en las parroquias. Estas son las razones que expuso: Muéstreles un cuadro hermoso de algún santo. Cuanto más brillantes son los colores, mas santificado les parecerá a ellos. Hay más admiración por la belleza que veneración por la santidad. Así las iglesias se adornan. Vemos los candelabros de bronce grandes, maravillosamente labrados. ¿Cual es el propósito de tales cosas? ¿Ganar la contrición de penitentes ó la admiración de los espectadores? ¿Si las imágenes sagradas no significan nada a nosotros, por qué no economizamos por lo menos en la pintura?. Convengo. Permitamos que esto se haga en iglesias porque si es dañoso para el inútil y codicioso, no lo es para el simple y el devoto.
Capiteles de Fontenay
Capiteles de Fontenay
  • Rechazo de las esculturas en los monasterios. Argumentó: ¿Pero en los claustros, dónde los hermanos están leyendo, qué son esas monstruosidades ridículas...mitad-hombres, tigres rayados, soldados que luchan y cazadores soplando sus cuernos....así que... tan maravillosas son las varias formas que nos rodean que es más agradable leer el mármol que los libros, y pasar el día entero con estas maravillas que meditando en la ley del Buen Señor.
  • Rechazo de iglesias suntuosas en los monasterios. Sobre las iglesias de la orden de Cluny, lamentó su altura excesiva, su longitud y su anchura desmesuradas.
  • Rechazo de las riquezas en los monasterios porque no son necesarias y porque las precisan los pobres. Empleó esta argumentación: Pero los monjes que han renunciado a las cosas preciosas y encantadoras de este mundo para entregarse a Cristo. ¿Estamos buscando dinero o más bien beneficio espiritual? Todas estas vanidades costosas pero maravillosas, inspiran a la gente a contribuir con dinero más que a rogar y rezar. Visten a la iglesia con piedras de oro y deja a sus hijos ir desnudos. Los ojos de los ricos se alimentan a expensas del indigente. ¿Finalmente, son buenas tales cosas para los hombres pobres? ¿Y para los monjes, los hombres espirituales?

La crítica feroz que realizó Bernardo, burlona y apasionada, se desplegó sobre dos ejes. En primer lugar, la pobreza voluntaria: estas esculturas y adornos eran un gasto inútil; despilfarraban el pan de los pobres. En segundo lugar, un místico como él que buscaba permanentemente el amor de Dios, rechazaba también las imágenes en nombre de un método de conocimiento: las figuraciones de lo imaginario dispersaban la atención, lo apartaban de su único fin legítimo, encontrar a Dios a través de la Escritura.

Para Bernardo, la estética y la arquitectura debían reflejar el ascetismo y la pobreza absoluta llevada hasta un desposeimiento total que practicaban a diario y que constituía el espíritu del Císter. Así terminó definiendo una estética cisterciense cuya simplificación y desnudez pretenden transmitir los ideales de la orden: silencio, contemplación, ascetismo y pobreza.

La estética se concretó en la construcción en piedra de las dos primeras abadías, Claraval II y Fontenay con intervención decisiva de Bernardo. Él fue el inspirador de ambas construcciones, de sus soluciones formales y de su estética.

La abadía cisterciense

 
Plano tipo cisterciense
Leyendas
     Zona de monjes     Zona de conversos

1.-Iglesia, 2.-Altar principal, 3.-Altares secundarios,
4.-Sacristía, 5.- Lavatorio,6.-Escalera de maitines,
7.-Clausura alta, 8.-Coro de monjes, 9.-Banco de enfermos,
10.-Entrada del claustro, 11.-Coro de conversos, 12.-Callejón de conversos,
13.-Patio, 14.-Armarium para los libros, 15.-Claustro,
16.-Sala capitular,17.-Escalera dormitorio, 18.-Dormitorio monjes,
19.-Letrinas, 20.-Locutorio, 21.-Paso,
22.-Scriptorium, 23.-Sala de novicios, 24.-Calefactorio,
25.-Refectorio de monjes, 26.-Púlpito de lectura, 27.-Cocina,
28.-Despensa, 29.-Locutorio de conversos, 30.-Refectorio de conversos,
31.-Paso, 32.-Almacén, 33.-Escalera,
34.-Dormitorio conversos, 35.-Letrinas

La vida monástica de los monjes se vivía dentro de la clausura. Su espiritualidad se ordenaba por la regla: silencio, disciplina, obediencia al abad, horario riguroso distribuido entre numerosos rezos en común, lecturas religiosas y trabajo manual.

Además, en la abadía vivía una segunda comunidad, la de los conversos. Vivían su entrega espiritual en el trabajo diario en el campo, fraguas y molinos, no sabían leer y no mantenían ningún contacto con la comunidad de monjes. Esto último se consiguió diseñando dos zonas en el monasterio estancas e incomunicadas entre sí. La zona de los conversos tenía la misma calidad constructiva que la de los monjes.

La uniformidad de la orden se establece en el Exordio de Císter y Resumen de la Carta de Caridad:

Para que entre las abadías se mantenga siempre una unidad indisoluble, establecemos, en primer lugar, que la regla de san Benito sea entendida por todos de la misma manera, sin desviarse de ella ni un ápice. En segundo lugar, que todos tengan los mismos libros, al menos, en lo tocante al Oficio divino, la misma ropa, los mismos alimentos y por último los mismos usos y las mismas costumbres.

Todas las abadías tienen también una arquitectura similar. En primer lugar, se buscaron soluciones constructivas para cada dependencia que favoreciesen el espíritu de la regla, lo que se llama el establecimiento del programa tipo , ó resumidamente plano tipo, donde Bernardo de Claraval tuvo una influencia decisiva. En segundo lugar, una vez establecido el plano tipo, se impuso en las nuevas construcciones.

El plano tipo se aplicó en la construcción de todos los nuevos monasterios. Así, la iglesia se orientaba en la dirección este-oeste con la cabecera al este; el claustro se adosaba a la iglesia; el ala este del claustro se dedicaba a dependencias de los monjes con la sala capitular en la planta baja y el dormitorio en la planta primera con dos escaleras, una que baja al interior de la iglesia y la otra al claustro; en el ala del claustro contraria a la iglesia se disponía el refectorio y la cocina; en el ala oeste (normalmente, con acceso independiente del claustro), un edificio de dos plantas se destinaba a los conversos y almacenes con acceso independiente a la parte trasera de la iglesia.

Cada abad padre transmitía a sus filiales el plan arquitectónico que había aplicado anteriormente en la construcción de su propia abadía y toda su experiencia acumulada. Además, todos los abades se reunían en Císter en el Capítulo General, una vez al año, y está comprobado que se hablaba mucho de la construcción de las nuevas obras. Por último, en la construcción propiamente dicha del nuevo monasterio, viviendo el día a día de la obra, el abad tenía a un monje encargado, llamado cillerero, cuya responsabilidad era el control de las obras y además llevaba las finanzas de la abadía bajo la supervisión del abad.

El monje cillerero controlaba los albañiles (unidos en una corporación gremial que integraba a canteros y destajistas), los herreros y los carpinteros (para los andamios y cimbras se precisaba mucha madera). Es una cuestión todavía debatida si los arquitectos eran los mismos monjes o contrataban maestros de obra. Dado el secreto gremial de la construcción en esta época, la alta cualificación que se precisaba y la enorme actividad constructora que desplegaron en poco tiempo, parece razonable pensar que emplearon maestros de obra contratados específicamente para la construcción. En la Edad Media empleaban ya una organización muy compleja, diversas formas de sueldos y precios, distintos tipos de contratos, y se llevaba una contabilidad rigurosa de todos los gastos.

Asombra comprobar, cuando se visitan las abadías, encontrar siempre la misma distribución.



Estado actual del patrimonio del císter

Ruinas de Moreruela
Ruinas de Moreruela

Tal como se ha señalado, de las 700 abadías de finales del siglo XIII, sólo quedaban 350 en 1790. Muchas de estas últimas no se conservaban como en el XIII, pues los mismos monjes habían alterado y modernizado las vetustas dependencias medievales.

En 1791, la Revolución francesa suprimió la orden y vendió los monasterios en Francia. La mayoría de los países de Europa imitó la medida francesa. Los compradores transformaron los monasterios en canteras de extracción de piedra, fábricas ó almacenes. En general, la mayoría han acabado en ruina.

Se ha conservado un número representativo de estos monasterios. La situación actual del patrimonio cisterciense es la siguiente:

  • Francia: Después de la supresión y venta de 1791, las abadías pasaron a manos particulares. Aún con todo, es el país donde el patrimonio conservado es más amplio. Los monasterios de los Alpes y de los Pirineos forman un conjunto impresionante: Thoronet ( muchos especialistas la encumbran como el mejor conjunto), Fontfroide, Silvicane y Sénanque. También Noirlac es un conjunto muy completo. Por supuesto, Fontenay del que ya se ha hablado ampliamente.
  • Italia: La supresión de la orden y la venta estuvo ligada a la Revolución francesa en 1798, a procesos revolucionarios en varias repúblicas como la de República Cisalpina de 1799 y a un edicto de Napoleón en 1818. La peculiaridad de las abadías italianas es que fueron construidas en ladrillo. Las más conocidas son Morimondo, Casamari, Fossanova y Chiaravalle della Colomba.
  • Alemania: la Reforma Protestante de Lutero en 1517 terminó con la orden y la venta de sus bienes. Los casos que se han salvado son pocos: la iglesia de Otterberg, lo único que queda de la abadía, está considerada de lo mejor del císter. Maulbronn se ha conservado la totalidad de la abadía, incluso talleres y dependencias de conversos, gracias a su transformación en seminario protestante.

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